Eran las cuatro de la
madrugada de un 21 de Noviembre, la noche había estado fría y silenciosa, en
el cielo opaco se escondían las estrellas que a lo largo de la noche habían
brillado pero que al amanecer ya estaban casi que fundidas de sueño pues ellas
a diferencia nosotros duermen en el día y se recargan para en la noche salir a
acompañar a la señora luna en su taller de poesía.
La señora luna es una dama
muy temerosa al compartir sus creaciones, ya que a veces se siente dueña del espacio y
por ende cree tener el poder suficiente para establecer una verdad acerca de
sus creaciones poéticas. Ella
es la encargada en el cielo negro de recoger entre los otros astros sus poesías
que aunque no son de alta calidad ella los estudia y las convierte en poesías
exitosas. Su experiencia va
más allá de las galaxias y así como recibe también comparte historias entre
ellas la del león sin melena, que
trata de un león especial que en lugar de melena le salió barba y es el rey de
la manada espacial.
Pocos son los que no escriben
para la señora luna, pues saben
que si ella pública sus historia serán homenajeados por toda la galaxia y se
ganarían el respeto y los elogios por el señor rey don Sol, que aunque no los acompaña durante la noche
es quien en el día los recarga, es decir los alimenta de su luz. Los cuentos más creativos
tienen premios especiales como por ejemplo salir cerca de la luna conceder
deseos a los humanos, brillar
más y ser la envidia entre
todos pues el cielo se viste para ellos y por supuesto la señora luna danza una
y otra vez a su alrededor convirtiéndolos por una noche en estrellas fugaces
dignas de apreciar.
Cierto día una estrella
llamada azul decidió que no
volvería a compartir con la señora luna sus escritos pues sentía que su
creatividad, sus frases sabias, sus apuntes momentáneos se estaban perdiendo, ciertamente ante las correcciones de la señora
luna sentía que simplemente se opacaban; entonces, decidió lanzarse sola y mando a imprimir sus
escritos con los que repartió a todas sus amistades una que otra copia. Y se sentó a esperar los elogios, pero
cuál fue su realidad que nadie comento aquel escrito; motivo por cual, se puso a llorar y lloro tanto que
desengrano a una nube de agua e hizo llover estando en primavera.
¿Porque lloras amiga mía? comento la señora luna,
¡es que!... ¡es que! no
podía hablar era incontenible su sentimiento de dolor pero sobre todo de desconcierto al haber traicionado a la
señora luna. Más
tarde, volvió a preguntarle la señora luna ¡Azul ¿qué te paso? ¿Te puedo ayudar? Ella se quedó atónita y le contesto te
he traicionado señora luna porque mi espirito de inferioridad salió y quise
sobresalir sola y quede mal, ante todos en la galaxia, mis escritos no gustaron y me siento mal.
Pero eso no importa caer para
levantarse no es caer y de la experiencia buenas o malas se aprende vete a
descansar y déjame lo que hiciste luego habláremos cuando estés más tranquila; La señora luna comenzó a leer y hacer
con ello sus comentarios y correcciones pues para ser un poeta se necesita
creatividad, experiencia de la vida cotidiana, expresión y ante todo haber
leído mucha poesía; claro está que, también
tener conocimiento cuenta y eso es lo que tengo pensó en voz alta la señora
luna.
Más tarde estando reunidos en
la sala del cielo la señora luna tomo la palabra y empezó a leer el escrito de
Azul que ya estaba corregido y listo para exhibir y quedo tan bien arreglado
que el público aplaudió una y otra vez , Azul se levantó y pronuncio ¡Gracias
señora luna! ahora vuelvo a brillar como siempre pues la luz que usted le dio a
mi escrito es lo que le faltaba para ser una poesía. Gracias Señora luna y
gracias público por demostrarme que si se puede solo que se necesita de un
experto para brillar, es mejor
dejarse llevar por la experiencia para lograr nuestros objetivos. Y colorín colorado este cuento se ha
terminado.
Elaboró
Sandra Suárez
Será mandarle mis escritos a la luna, para tener l posibilidad de que alguien los lea... Interesante
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