martes, 10 de noviembre de 2015

Texto narrativo futurista

Quiero Volver a brillar


Eran las cuatro de la madrugada de un 21 de Noviembre, la noche había estado fría y silenciosa, en el cielo opaco se escondían las estrellas que a lo largo de la noche habían brillado pero que al amanecer ya estaban casi que fundidas de sueño pues ellas a diferencia nosotros duermen en el día y se recargan para en la noche salir a acompañar a la señora luna en su taller de poesía.
La señora luna es una dama muy temerosa al compartir sus creaciones, ya que a veces se siente dueña del espacio y por ende cree tener el poder suficiente para establecer una verdad acerca de sus creaciones poéticas.  Ella es la encargada en el cielo negro de recoger entre los otros astros sus poesías que aunque no son de alta calidad ella los estudia y las convierte en poesías exitosas.  Su experiencia va más allá de las galaxias y así como recibe también comparte historias entre ellas la del león sin melena, que trata de un león especial que en lugar de melena le salió barba y es el rey de la manada espacial.
Pocos son los que no escriben para la señora luna, pues saben que si ella pública sus historia serán homenajeados por toda la galaxia y se ganarían el respeto y los elogios por el señor rey don Sol, que aunque no los acompaña durante la noche es quien en el día los recarga, es decir los alimenta de su luz.   Los cuentos más creativos tienen premios especiales como por ejemplo salir cerca de la luna conceder deseos a los humanos,  brillar más  y ser la envidia entre todos pues el cielo se viste para ellos y por supuesto la señora luna danza una y otra vez a su alrededor convirtiéndolos por una noche en estrellas fugaces dignas de apreciar.
Cierto día una estrella llamada azul decidió que no volvería a compartir con la señora luna sus escritos pues sentía que su creatividad, sus frases sabias, sus apuntes momentáneos se estaban perdiendo, ciertamente ante las correcciones de la señora luna sentía que simplemente se opacaban; entonces, decidió lanzarse sola y mando a imprimir sus escritos con los que repartió a todas sus amistades una que otra copia.   Y se sentó a esperar los elogios, pero cuál fue su realidad que nadie comento aquel escrito; motivo por cual, se puso a llorar y lloro tanto que desengrano a una nube de agua e hizo llover estando en primavera.
¿Porque lloras amiga mía? comento la señora luna, ¡es que!... ¡es que!  no podía hablar era incontenible su sentimiento de dolor pero sobre todo de  desconcierto al haber traicionado a la señora luna.   Más tarde, volvió a preguntarle la señora luna ¡Azul  ¿qué te paso? ¿Te puedo ayudar?   Ella se quedó atónita y le contesto te he traicionado señora luna porque mi espirito de inferioridad salió y quise sobresalir sola y quede mal, ante todos en la galaxia, mis escritos no gustaron y me siento mal.
Pero eso no importa caer para levantarse no es caer y de la experiencia buenas o malas se aprende vete a descansar y déjame lo que hiciste luego habláremos cuando estés más tranquila;  La señora luna comenzó a leer y hacer con ello sus comentarios y correcciones pues para ser un poeta se necesita creatividad, experiencia de la vida cotidiana, expresión y ante todo haber leído mucha poesía; claro está que,  también tener conocimiento cuenta y eso es lo que tengo pensó en voz alta la señora luna.
Más tarde estando reunidos en la sala del cielo la señora luna tomo la palabra y empezó a leer el escrito de Azul que ya estaba corregido y listo para exhibir y quedo tan bien arreglado que el público aplaudió una y otra vez , Azul se levantó y pronuncio ¡Gracias señora luna! ahora vuelvo a brillar como siempre pues la luz que usted le dio a mi escrito es lo que le faltaba para ser una poesía. Gracias Señora luna y gracias público por demostrarme que si se puede solo que se necesita de un experto para brillar, es mejor dejarse llevar por la experiencia para lograr nuestros objetivos.  Y colorín colorado este cuento se ha terminado.

 Elaboró
Sandra Suárez 

1 comentario:

  1. Será mandarle mis escritos a la luna, para tener l posibilidad de que alguien los lea... Interesante

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